IDENTIFICADOS 83 GENES NUEVOS LIGADOS A LA ESQUIZOFRENIA
Cada vez hay más evidencias de que la esquizofrenia
tiene un fuerte (y complejo) componente genético. Distintos trabajos han
descrito ya esta asociación, pero ninguno de forma tan contundente como el que
reflejan los investigadores del Consorcio de
Genómica Psiquiátrica en un artículo que publica Nature.
Tras comparar el perfil genético de 36.989 pacientes y 113.075 personas sanas,
han identificado 83 nuevas alteraciones de genes que predisponen a sufrir
esquizofrenia.
El estudio se apoya en los métodos de barridos informáticos de genes, que
permiten manejar ingentes cantidades de datos, identificar las variaciones
genéticas más frecuentes de los pacientes respecto a las personas sanas (los
cambios de orden de las letras -accggtttaaa- del código genético) y relacionar
estos cambios con las manifestaciones clínicas de la enfermedad.
“Es un estudio realmente importante, es el
trabajo de este tipo que emplea la muestra más grande de personas estudiadas,
ya sea relacionado con pacientes de esquizofrenia o cualquier otro trastorno
psiquiátrico”, explica Rafael Tabarés, catedrático de psiquiatría de la
Universidad de Valencia y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red
de Salud Mental.
Entre los genes identificados en el artículo se encuentran algunos que se
expresan en el cerebro, lo que resulta previsible dado que el estudio se
refiere a una enfermedad mental. Pero también se han identificado otros
particularmente activos en el sistema inmune, lo que resulta bastante más
sorprendente.
Este es otro de los aspectos del trabajo que destaca Tabarés. “El trabajo
plantea que existe una asociación entre enfermedades aparentemente distintas
como los trastornos inmunológicos y neuropsiquiátricos”, apunta. “Ello
permitirá entender las bases biológicas comunes de estas patologías y diseñar
estrategias frente a las rutas metabólicas relacionadas que existan”.
El trabajo pone en cuestión la visión tradicional (y predominante) de que
la esquizofrenia es un trastorno vinculado a desajustes de zonas concretas del
cerebro, fundamentalmente relacionado con el comportamiento de los neurotransmisores
-sobre todo la dopamina-. "El estudio habla a favor de una enfermedad más
sistémica"
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